Comentario de Cucho Marquez:

Tema clásico del folklore norteño, con un aliento poético que nos recuerda a Walt Whitman y su "Starting from Paumanok". En el devenir de la naturaleza, todo muere para volver a nacer. El árbol caído reverdecerá, convirtiéndose en uno nuevo. Igual que en el mundo vegetal, los animales van reproduciéndose y los que nacen llenan el hueco que dejan los que mueren. Pero el hombre es el único ser de la creación, que es consciente de este devenir cósmico y no quiere morir, pues al engendrar sabe que volverá a ser joven: "en el hijo se puede volver, nuevo". Es ésta una zamba cósmica y al mismo tiempo intimista, que tiene un lenguaje llano: ausente de localismos y de esas expresiones típicas que dan sabor al cancionero. Y el grito ronco del protagonista tiene ecos del audaz desafío nietzscheano: "volveré". Recordemos finalmente que el propio Lima Quintana es el autor de la inspirada letra de PAMPAMAPA, compuesta por el maestro Carlos Guastavino, con quien Eduardo Falú perfeccionó sus conocimientos de armonía musical.



ZAMBA PARA NO MORIR - Zamba

Letra: Hamlet Lima Quintana  
Música: Ambrós y Rosales

Romperá la tarde en mi voz hasta el eco de ayer.
Voy quedándome solo al final, 
muerto de sed, harto de andar.
Pero sigo creciendo en el sol, vivo.
 
Era el tiempo viejo la flor; la madera frutal.
Luego el hacha se puso a golpear;
verse caer; sólo rodar.
Pero el árbol reverdecerá, nuevo.
 
                 Al quemarse en el cielo la luz del día, me voy.
                 Con el cuero asombrado me iré:
                 ronco al gritar que volveré,
                 repartido en el aire a gritar: siempre.
 
Mi razón no pide piedad; se dispone a partir.
No me asusta la muerte ritual;
sólo dormir; verme borrar.
Una historia me recordará, vivo.
 
Veo el campo, el fruto, la miel y estas ganas de amar.
No me puede el olvido vencer,
hoy como ayer siempre llegar.
En el hijo se puede volver, nuevo.

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